miércoles, 16 de noviembre de 2011

Timón y transmisión

En un barco de viaje, sea del material que sea, las instalaciones tienen que ser sencillas y accesibles, difícilmente se estropeara algo dentro de un puerto rodeado de tiendas y servicios náuticos, una parte que sufre mucho es la pala de timón y la transmisión, en barcos de menos de 11 metros lo ideal es llevar caña, nos quitamos un sistema de en medio y ahorraremos en piloto automático eléctrico y si es de viento será mas eficaz. Para transmisión de rueda el sistema mas sencillo, a la vez barato y que se puede reparar con los medios de abordo es el de cable, yo le llamo “freno de bicicleta” es el mismo principio, un cable acero inoxidable que corre por dentro de una funda, en la fotografía de abajo se ve la parte que llega al sector, basta con llevar a bordo unos metros de cable de 5 mm, prisioneros para el mismo y un pedazo de cadena para la bitácora, aunque esta no suele fallar.












Tras esta breve introducción general vamos al barco de acero, que es de lo que aquí se trata: nunca soldaremos piezas que en un futuro podría ser necesario cambiar, si cambiamos de marca de piloto o de sistema de transmision, las que aparecen en las fotografias sujetando el sistema de gobierno y el piloto automático, volvemos a encontrarnos con las ventajas de un barco de metal, todo es muy solidó, atornillamos los soportes a cuadernas, longitudinales etc donde sea posible, si mañana hay que cambiar algo no hay que emplear radial, ni soldadura, ni perjudicar la pintura, en las fotografías se puede ver el motor, el sensor y los topes del piloto eléctrico, todo atornillado.



Accesibilidad total y bien cómoda ¡se puede trabajar sentado!



Basta con dar una vuelta por el varadero para ver la de palas de timón que se desmontan para reparar, principalmente por holguras en los casquillos, desprendimientos y golpes, principalmente viene dado por el sistema de anclaje, la gran mayoría están colgadas con un solo punto de apoyo, la ventaja es la maniobrabilidad, la desventaja su debilidad, para un barco de crucero debería primar la solidez, con dos apoyos, se terminan los problemas, en mi barco no he desmontado jamás la pala, sigue teniendo el mismo casquillo y rodamientos que le puse hace 22 años.


Con el permiso de Roberto Barros, ingeniero naval, os pongo un buen sistema en detalle, es el mismo que emplee yo en el Simbad